De vuelta a clases: cómo acompañar la ansiedad que nadie nombra


Aviso de contenido: este artículo menciona ansiedad, presión académica y, brevemente, el tema de la seguridad escolar y señales de riesgo suicida. Si usted o su hijo/a están pasando por una crisis, al final del artículo encontrará líneas de ayuda disponibles las 24 horas.

El regreso a clases ya no es solo cuestión de rendimiento académico.

Nuestros hijos hoy se preocupan por encajar, por las redes sociales, por su seguridad física, y por sostener todo eso al mismo tiempo.

Muchos padres en Massachusetts van a reconocer esta escena al instante.

No es casualidad que este momento del año concentre tanta ansiedad. 

Muchos estudiantes llegan al nuevo ciclo escolar sin las herramientas sociales que antes daban por sentadas.

Sobre todo en un contexto donde la comparación constante en redes sociales y la presión por rendir académica y socialmente, pesan más que nunca. 

Entender esto no es motivo de alarma, sino el primer paso para acompañar mejor.

Cuando sabemos qué está pasando realmente, podemos responder con la herramienta correcta en lugar de solo esperar que pase.

Lo que dicen los números

No es una percepción aislada. 

Según la Encuesta de Comportamiento de Riesgo Juvenil (YRBS) del CDC, el estudio más reciente y representativo a nivel nacional:

  • 39.7% de los estudiantes de secundaria en EE. UU. reportó sentimientos persistentes de tristeza o desesperanza durante el último año.
  • 28.5% describió su salud mental como mala en el mes anterior a la encuesta.
  • 20.4% consideró seriamente intentar quitarse la vida.
  • 77% usa redes sociales varias veces al día o más — y ese uso frecuente está asociado a mayor riesgo de bullying, tristeza persistente y pensamientos suicidas, según el mismo estudio.
  • 9% de los estudiantes reportó haber sido amenazado o lesionado con un arma dentro de la escuela en el último año.

A nivel local, el distrito Boston Public Schools ya había registrado en 2021 un aumento del 9% en sentimientos de tristeza o desesperanza entre sus estudiantes de secundaria.

Esto representa casi el doble del incremento nacional en el mismo período.

Boston Public Schools es el único distrito de Massachusetts que aplica esta encuesta de forma consistente.

No existe todavía una cifra estatal más reciente y comparable para Massachusetts, pero la tendencia local va en la misma dirección que la nacional.

Estos números no son para alarmar a las familias, sino para confirmar algo que probablemente ya intuían en casa.

Si su hijo o hija llega del colegio más callado, más irritable o con menos ganas de hablar, no está exagerando ni está solo. 

Es parte de un patrón que las escuelas, los pediatras y organizaciones como NAMI están viendo en todo el país.

NAMI (National Alliance on Mental Illness) es la organización de base más grande de Estados Unidos dedicada a la salud mental, sin fines de lucro y con capítulos locales en todo el país.

A través de líneas de ayuda, grupos de apoyo gratuitos y guías educativas, NAMI acompaña tanto a personas que viven con una condición de salud mental como a sus familias.

Y es la fuente detrás de varios de los recursos que compartimos en este artículo. 

El peso invisible de cada septiembre

Muchos estudiantes llegan al aula sin haber tenido tiempo real para procesar un verano entero de cambios sociales, y eso se nota.

Cuesta retomar rutinas, cuesta reconectar con compañeros, cuesta pedir ayuda sin sentir que eso los hace ver débiles.

A esto se suma una capa de presión constante que antes no pesaba tanto: la comparación permanente en redes sociales.

No es solo el examen de matemáticas lo que genera ansiedad; es ver en el celular, minuto a minuto, cómo les está yendo a los demás.

Se trata de una exposición que no se apaga ni siquiera cuando termina el horario escolar.

Hablar de lo que da miedo, sin minimizarlo

Hay un tema que muchas familias evitan por incomodidad: la ansiedad que sienten los estudiantes respecto a la seguridad en la escuela. 

No se trata de generar más miedo, sino de no fingir que el miedo no existe.

Cuando un hijo o hija menciona que le preocupa algo relacionado con la seguridad escolar, la respuesta más útil no es cambiar de tema, sino escuchar, validar el sentimiento y, si hace falta, buscar apoyo profesional junto a la familia. 

Tres cosas que las familias pueden hacer esta semana

Reservar minutos reales de conversación. 

El Departamento de Salud Pública de Massachusetts recomienda algo simple: enviar un mensaje de aliento en la mochila.

O separar unos minutos cada día, no necesariamente largos, para preguntar cómo fue el día, sin apurar la respuesta.

La consistencia importa más que la duración.

Cuidar el sueño antes que cualquier otra rutina. 

Volver a un horario de sueño estable es, según recomiendan tanto NAMI como el DPH de Massachusetts, una de las intervenciones más simples y más efectivas contra la ansiedad escolar.

Antes de ajustar tareas o actividades extracurriculares, conviene ajustar la hora de dormir.

Nombrar a un adulto de confianza —y que el joven lo sepa. 

NAMI ofrece una guía descargable, disponible en español, llamada “Cómo Encontrar un Adulto de Confianza”, pensada para que los propios estudiantes identifiquen a quién acudir cuando algo los supera.

Puede ser un familiar, un maestro, un consejero escolar, un entrenador. No siempre tiene que ser mamá o papá, y eso está bien.

Para las familias

Antes de ir a buscar ayuda profesional, hay señales que cualquier padre o madre puede aprender a reconocer en casa.

Según NAMI, conviene prestar atención cuando un hijo o hija:

  • Se aísla cada vez más socialmente, incluso de amigos con los que antes pasaba tiempo.
  • Falta a la escuela varios días sin una razón médica clara.
  • Empieza a bajar su rendimiento académico de forma repentina, después de venir sosteniéndolo bien.
  • Expresa, de cualquier forma, interés en hacerse daño — esto requiere atención inmediata, no una conversación para “más adelante”.

Sobre el bullying en particular, la señal no siempre es obvia: 

Puede ser una mochila o ropa dañada sin explicación, evitar ciertos espacios o rutas dentro de la escuela, dolores de cabeza o estómago frecuentes sin causa médica.

O simplemente un cambio de humor que coincide con el horario escolar.

NAMI recomienda no esperar a tener “pruebas” para abrir la conversación.

Alcanza con decir algo tan simple como: “Noté que estás distinto/a últimamente, ¿quieres contarme qué está pasando?”

Sobre límites saludables, la idea central es que un joven que aprende a decir que no a una actividad extra, a un plan con amigos, a una exigencia que lo sobrepasa, no está siendo antisocial: está protegiendo su energía. 

Esto es especialmente relevante en las primeras semanas de clases, cuando la tentación de anotarse a todo (deportes, clubes, tutorías) es alta y el agotamiento llega rápido.

Sobre redes sociales, en lugar de imponer límites de tiempo sin explicación, NAMI sugiere que el propio joven se pregunte cómo se siente antes, durante y después de usar el celular.

Esa reflexión suele ser más efectiva que una prohibición impuesta desde afuera, porque construye conciencia en vez de solo generar resistencia.

Para las situaciones más serias, tener un plan de crisis armado de antemano.

Datos como qué profesional llamar, a qué hospital ir, qué medicación toma el joven si aplica, evita perder minutos valiosos buscando esa información en medio de una emergencia. 

Se arma en un momento de calma, no cuando ya se necesita.

Y para el estudiante mismo, identificar con anticipación quién sería su adulto de confianza, hace que pedir ayuda sea mucho menos intimidante cuando realmente la necesita.

No necesariamente tiene que ser un padre o madre, puede ser un tío, un entrenador, un consejero escolar.

Guías completas: Señales de Bullying · Límites Saludables · Redes Sociales · Plan de Crisis · Adulto de Confianza

Para las escuelas y los docentes

Los educadores suelen ser los primeros en notar señales de alerta, simplemente porque pasan más horas al día con los estudiantes que casi cualquier otro adulto fuera de la casa.

NAMI trabaja este rol desde varios ángulos concretos:

Modelar la conversación, no solo permitirla. 

NAMI recomienda que los propios docentes compartan cómo se sienten ellos al volver a clases y cómo lo manejan cuando un adulto normaliza hablar de sus propias emociones.

Así es mucho más probable que los estudiantes hagan lo mismo.

Un marco simple para hablar de salud mental sin ser terapeuta: 

Curiosidad genuina, respuestas concretas (no vagas) y compasión sostenida. No hace falta formación clínica para aplicar esto en el aula.

Prácticas informadas en trauma desde el primer día:

Para que el ambiente del salón se sienta predecible y seguro, especialmente para estudiantes que atravesaron situaciones difíciles durante las vacaciones o en años anteriores.

Acompañamiento en simulacros de seguridad escolar: 

Los simulacros deben ir acompañados de una conversación antes (explicar qué va a pasar y por qué) y un espacio para procesar después.

Sin ese acompañamiento, el simulacro puede generar más ansiedad de la que previene.

El agotamiento de los propios docentes también cuenta. 

Sostener este rol tiene un costo, y recomienda que los educadores prioricen su propio descanso, ejercicio y técnicas de relajación.

No se trata de un lujo, sino como condición para poder sostener el acompañamiento a sus estudiantes durante todo el año.

Para escuelas que quieran ir más allá de recursos puntuales, NAMI también ofrece FLARE, un currículo de alfabetización en salud mental con 23 planes de clase completos para nivel secundaria básica.

Guías completas: Contrato de Salud Mental para el Aula · Las Tres C para Educadores · Tres Claves para la Transición · Simulacro de Tirador Activo · Fatiga por Compasión · FLARE by NAMI

Recursos

En Massachusetts, las familias cuentan además con:

  • NAMI Massachusetts

Capítulo estatal de NAMI. Ofrece grupos de apoyo gratuitos, programas educativos para familias y una línea de orientación (no de crisis): 617-704-6264, de lunes a viernes, 10am–6pm, atención en inglés y español. namimass.org 

  • Línea de Ayuda de NAMI en español

Para familias que prefieren hablar en su idioma.

988, la línea de crisis de salud mental disponible las 24 horas, por llamada o mensaje de texto.

  • Massachusetts Behavioral Health Help Line: 

833-773-2445, atención confidencial las 24 horas, disponible en español.

  • Samaritans: 

1-877-870-4673, línea de ayuda para personas con pensamientos suicidas.

  • MassSupport: 

888-215-4920, apoyo emocional tras eventos estresantes o traumáticos.

  • Ferreras Counseling Center

Visita www.myhealthfair.com atención especializada para familias latinas.

  • Health Care For All

1-800-272-4232, orientación para acceder a servicios de salud mental a través de MassHealth.

Los estudiantes de hoy quieren hablar de salud mental.

No hace falta tener todas las respuestas para abrir la conversación; a veces alcanza con preguntar “¿cómo estás de verdad?” y esperar la respuesta con paciencia.

Si quieres profundizar en las señales de alerta tempranas y en consejos concretos para el día a día, cómo notar cambios de comportamiento, cómo hablar sin asustar, cuándo buscar ayuda profesional, te invitamos a leer también nuestro artículo relacionado: Regreso a clases con equilibrio emocional: acompañar a nuestros hijos en cada paso

Fuentes:

Centers for Disease Control and Prevention (CDC), Youth Risk Behavior Survey (YRBS), ciclo 2023 — https://www.cdc.gov/yrbs/results/2023-yrbs-results.html

Boston Indicators / Boston Public Schools, Youth Risk Behavior Survey, 2021 — https://www.bostonindicators.org/article-pages/2023/march/yrbs-briefing

NAMI (National Alliance on Mental Illness), Back to School Mental Health Resourceshttps://www.nami.org/kids-teens-and-young-adults/school-resources/back-to-school-resources/

Massachusetts Department of Public Health (Mass.gov), Back to School Mental Wellness: Tips for Parents/Caregivers of Teenshttps://blog.mass.gov/publichealth/consumer-advice/back-to-school-mental-wellness-tips-for-parentscaregivers-of-teens/

Massachusetts Behavioral Health Help Line — https://www.masshelpline.com/

Samaritans — https://samaritanshope.org/ MassSupport — https://www.masssupport.org/ Health Care For All — https://hcfama.org/

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